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Reposicionarse es
cambiar a tiempo, pero además cambiar con acierto.
Por exitosos que sean los servicios y/o productos, ninguna
empresa puede dormirse en los laureles, porque el mundo y las
costumbres avanzan a un ritmo vertiginoso.
Como los buenos artistas, el mercado es de quien sabe
reinventarse constantemente a sí mismo. |
Delta es una letra
del alfabeto griego que representa la transformación y el
cambio. Con este nombre se bautizó el proyecto que nació a
partir de un encuentro con ex alumnos del Instituto de
Tecnología de Massachussets (MIT). Ellos plantearon la situación
de las siguiente manera: “Las publicaciones que consultamos y
los esquemas de negocios que se están usando, realmente no nos
sirven, no están atendiendo las problemáticas que tenemos”. A
partir de esta observación, se puso en marcha el Proyecto Delta
que derivó luego en un nuevo modelo de pensamiento, que tiene al
Cliente en el centro de la estrategia y de la decisión
empresarial.
Los modelos existentes llevan a los empresarios a obsesionarse
desmesuradamente con los competidores y eso produce una
tendencia a la imitación que es el camino directo a la
comoditización.
El modelo Delta tiene la capacidad de ampliar la mente a
distintas formas de operar y pensar en la empresa no como una
máquina de producir productos estandarizados, sino como un
conjunto de competencias y capacidades que enriquecen la
capacidad de los Clientes.
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